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lunes, 12 de enero de 2009

¿DEFENSORES DE LOS TRABAJADORES? (1ª parte)




Hay señores y organizaciones que se hacen llamar defensores del trabajador y yo digo en voz alta ¡¿Defensores?! ¡Amonos anda! ¡Valiente panda de ladrones y truhanes!

Cada vez que los escucho hablar personalmente, en radio o en televisión es que me hierve la sangre, me hierve hasta el punto de que erupciono como un volcán y empieza a verterse toda la lava que inunda mis pensamientos y ya es hora que le de salida.

Lo siento pero ya no puedo más, ya estoy cansada de tantos embustes, mentiras, promesas y sobre todo el no hacer nada "lo que es nada de nada" por nuestros derechos y cuando digo "nada" es "nada".
Si alguien se siente dolido por lo que está leyendo, vuelvo a pedir disculpas, pero yo como afiliada a CCOO desde hace muchos años me considero una mujer "estafada y engañada por CCOO".

Esto que escribo lo digo tal y como lo pienso y no quiero pensar más porque en vez de alguna alabanza solo voy a soltar improperios de todas las formas y colores posibles que podamos conocer o que estén aún por inventar. ¿Como puedo pensar de este sindicato, si las dos veces que lo he necesitado me ha fallado en lo más fundamental y el resultado ha sido nefasto?

Solo voy a repasaros brevemente mis dos vicisitudes, mis dos grandes experiencias vividas con mis "amigos" esos "amigos" que con bonitas palabras de apoyo te embelesan, te hacen subir a "su nube", te hacen ver lo buenos que son, lo luchadores natos que son, te cuentan sus batallitas (esas que ya estoy convencida que solo existen en su mente), que todos somos uno y que tu lucha es lucha..... si, mi lucha....

La primera vez fue una reclamación de todo lo que mis jefes se estaban apropiando y que me correspondía según ellos. Para que me entendáis, si yo recibía (x) como salario, por mi categoría y convenio debería de recibir (x + y).
Bueno pues mano a la obra, como yo no era la única que tenía ese problema y éramos más de la mitad de la plantilla pues pusimos el caso en sus manos.

Al principio todo iba de maravilla y bajo su presión llegaron a reconocer que efectivamente no se nos estaba aplicando correctamente el convenio (nos aplicaban el general en vez del metalúrgico) así que nos tenían que devolver a algunos un buen dinerillo. Saltábamos de alegría cuando nos enteramos. Qué buenos son, son los mejores en quien hemos podido confiar. Qué ingenuos que éramos.
Tras muchas peleas y reuniones con los jefes, al fin se nos reconocía que nuestra lucha estaba en lo cierto y que nos estaban robando nuestros derechos y sobre todo robándonos lo poco que nos pertenecía por trabajar mucho, si mucho y recibir muy poco.


Pues nada, un día me dicen que mis señores jefes me habían dejado de abonar la mísera cantidad de 4.000 € (¿¿misera? se habrá preguntado más de alguno verdad?) pues eso, que mi (y) (recuérdese la fórmula de x + y) ascendía a 4.000 €. ¿Os podéis imaginar lo contenta que estaba yo cuando me lo dijeron?.


Hasta aquí llegó el cuento de hadas..... y ahora hemos de dadle paso al cuento de terror...

Cuando empezamos a pedir explicaciones a los jefes, nos remiten a "nuestros amigos" y nos dicen que ya que nosotros hemos confiado en ellos que sean ellos quiénes nos digan como y cuando van a producirse los pagos, que ellos del tema ya no quieren saber nada más, que bastante la hemos liado ya y que se nos pagará lo acordado y que ahora nos van a aplicar otro convenio que va a ser al que se van a acoger ahora por decreto ley (impuesto por el jefe claro).

Manos a la obra, como ovejitas del rebaño vamos todos en busca de nuestro buen pastor y cuando llegamos ¡ufffff que miedo! el pastor resultó ser el loboooooooooo.

La tensión se podía masticar cuando le preguntámos en primer lugar que qué era eso de que nos iban a cambiar el convenio laboral, ¿del metal al de la madera? y nos dicen sin más, que eso lo pueden hacer y que sobre eso ellos no pueden hacer nada, que también recoge algo de la actividad que nosotros realizamos y que claro que los jefes se acogen a ese porque es más barato que el otro y los obliga a menos.
Con resignación lo acatabamos aunque no lo aceptábamos, pero aún estaba lo peor por llegar....

Cuando salió el tema de los sueldos resulta que ellos nos dicen que han llegado a otro acuerdo con el jefe... ¿acuerdo? ¿que acuerdo? ¿como? ¿cuando? y fuen el momento donde la reunión llegó a su punto más álgido... si, señores, el maravilloso acuerdo tomado entre mis jefes y CCOO de que nuestra ecuación salarial acabase de esta forma:


  • Sueldo Real a Percibir = x + ( y / 2)

y encima tener que escuchar de la boca de estos señores: Señores no os pongáis así que mejor es recibir la mitad que no recibir nada.... y lo peor, lo peor, lo peor, lo peor que ya era lo único que me faltaba por escuchar era que si el jefe nos abonaba todo el dinero, ese dinero que sin nuestro permiso se había transferido a su cuenta, ese dinero que me pertenece por ley y por el sudor de mi frente, el pobre iba a ir a la ruina... y claro si el va a la ruina nos quedamos sin trabajo y claro sin trabajo.... ¡vamos que encima con perdón hay que joderse! y regalarle parte de nuestro sueldo a ese jefe que te engaña, que se compra un jaguar y te lo refriega en la cara, ese que no dejaba de viajar de un sitio a otro por placer, ese que se pegaba los homenajes a nuestra costa, pobrecito no se nos vaya a arruinar. No señor, ruin ya era este señor y todo su séquito de hijos que diariamente sacaban el látigo y nos hacían ver quienes eran los señores del feudo... porque claro hemos nacido en un mundo que el que tiene que trabajar tiene que tragar con todo y de derechos nada, no tenemos derecho a nada solo tienen derecho ellos a enriquecerse.

Total que después de tanta lucha, el resultado quedó de la siguiente forma: yo 2.000 €, en la cuenta de mi jefe mis 2.000 € y CCOO muy contenta con su labor porque por lo menos hemos recogido algo.... y además conservamos nuestro lugar de trabajo...., pero sobre todo el que más contento quedó y el que ganó al monopoly fué mi jefe sin duda, porque no sólo se quedó con mi dinero sino se quedó con la mitad de lo que le pertenecía a los 25 trabajadores afectados.

En fin creo que por hoy ya he tenido bastante y que mi otra gran experiencia os la voy a contar en otro post, porque con este ya me está entrando la mala leche y ya se me está haciendo muy pesado, pero por lo menos comprendáis el porqué de mi animadversión hacia este tipo de entidades y que no es todo oro lo que reluce y que te engañan como bobos.


Y no me preguntéis que qué sacaron ellos con esto porque no creo que accedieran a la gran rebaja de nuestros sueldos para hacerle el favor que le hicieron a mi jefe y no obtuvieran recompensa. Vamos que un poco más y en vez de devolvernos dinero, le tenemos que pagar de por vida nuestro sueldo vitalicio...

Gracias CCOO por haberos mostrado tal como sois y sobre todo por la claridad con la que me habeis demostrado que "mi lucha no es vuestra lucha y nunca lo será". Yo por lo menos sigo luchando por los derechos e ideales que tanto trabajo nos ha costado conseguir a lo largo de la historia.




Bueno espero que penséis sobre esto y no haberos aburrido mucho.