Hoy leyendo el períodico, cosa que hago todos los días, me ha resultado muy grato leer una noticia como esta que os voy a relatar.
Ya estoy cansada de escuchar que por esta maldita crisis las empresas tienen que cerrar y mandar a todos sus trabajadores a la calle porque no se les conceden créditos para poder paliar los gastos y poder solventar las dificultades que día a día les depara el desarrollo habitual de su actividad.

Yo diariamente vivo en mis propias carnes esta situación y no porque yo sea empresaria, nada más lejos de la realidad, yo soy una humilde empleada que ve como diariamente mi jefe se deja la piel en todo momento y hasta se ha llegado a jugar la vida para que el negocio siga adelante y no nos tengamos que ir ninguno al paro, si a ese monstruo llamado paro que en el momento que vivimos nos acecha a todos y nunca sabemos cuando caeremos en sus fauces y lo peor no es caer sino no saber cuando te podrás liberar de ellas. Por eso yo le doy infinitamente las gracias por la labor que está haciendo y ser una persona luchadora al 100% hasta en los momentos de flaqueza que últimamente nos inundan y nos desbordan.
Por eso yo abogo por la actitud de esta persona tan luchadora y por la de este señor barcelonés, hay que quitarse el sombrero ante ellos, porque aún existen personas que ante la situación en la que vivimos piensan que si ellos no tienen problemas económicos hay quien sí los tiene.

La historia trata de un casero que rebaja el alquiler de sus inquilinos en 50 €uros por la crisis, durante un período de 12 meses.
Si señores han leido bien, 50 €uros que ya los quisiéramos muchos en nuestras cuentas corrientes para poder hacer frente a algún pago, ya que aunque sólo sean 50 €urillos el importe anual asciende a 600 €uros menos.
De esta manera tan curiosa se hacían eco de tan "apreciada rebaja" sus inquilinos:
"Parecía una carta cualquiera amontonada en el buzón. De ésas que ilusiona tanto abrir como un libro de álgebra. Mecánica pero cuidadosamente, Charo rompió el sobre y empezó a leer.
El remitente era el administrador de fincas del piso en el que reside, situado en la calle Varsovia de Barcelona, y el inicio del texto no podía ser más desalentador. "Debido a la situación económica de crisis en que se encuentra el país...". Mal empezamos, pensó Charo. Sin embargo, todos los malos presagios se diluyeron al seguir leyendo. "El propietario de la vivienda ha tenido una atención con usted y durante los doce próximos meses, procederemos a hacerle una bonificación en su recibo de alquiler de 50 euros mensuales".
Anonadada pensó que no era publicidad, no era una broma ni un juego, no tenía que escribir cientos de mensajes de móvil para recibir un premio que vale menos que lo que cuesta enviar los sms, y no, tampoco estaba bajo los focos de un programa de cámara oculta. Simplemente, alguien había pensado que podía hacerle la vida un poco más fácil y lo más sorprendente es que era a cambio de nada.
El protagonista de esta peculiar historia se llama Manuel y ruega seguir siendo una persona anónima. Tiene 75 años y se extrañó cuando un periodista lo localizó y le preguntó sobre la decisión que había tomado y su respuesta fué que él
"no cree haber acometido gesta alguna y porque la reducción ni siquiera le parece "una cantidad impresionante"". "Si hubiera rebajado 100 ó 200 euros", añade al otro lado del teléfono este jubilado que vive de la renta que le proporcionan dos pisos y una tienda que tiene alquilada en un distrito barcelonés.
No es una persona que nade en la abundancia, ni es rico aunque el mismo confiese que "es verdad que no tengo problemas económicos", y cuando se le preguntó del porqué su graciosa forma de contestar fué. "Carajo, las cosas van subiendo y todo el mundo debe contribuir". No lo dice de forma reivindicativa porque no se siente legitimado para aconsejar a nadie, lo que, dicho de otra forma, se conoce como humildad. Ese gesto sólo lo hacen personas con corazón y que quieren ayudar a las familias a salir de ese pozo sin fondo en el que se encuentran y prefieren el no recibir una parte económica que a ellos le va a suponer algo pero no tanto como le puede resultar a esas familias trabajadoras. No se lo pensó dos veces sobre lo que podía hacer al respecto, así que descolgó el teléfono y contactó con la empresa que tiene contratada para la llevanza de las Fincas, los administradores de los pisos que posee para que se pusieran manos a la obra.
Con fecha de 1 de enero, los administradores remitieron una carta a las inquilinas en la que comunicaban que el casero les iba a rebajar 50 euros mensuales durante un año. ¡Cómo debe de ser esta persona que se mostró sorprendido de que una de ellas le hubiera telefoneado para darle las gracias. A Charo le pareció que era lo mínimo que podía hacer tras el gesto de su casero.
Manuel dice que "no paran de anunciar la crisis en la que estamos" y explica que, entre otros pasatiempos, ocupa el tiempo en "leer los periódicos, también alternativos poque tiene curiosidad y me gusta tener una opinión de lo que pasa". Por eso, está más que informado de la situación económica en la que se ve envuelta el país. Una crisis, que de haber unos cuantos cientos de anónimos manueles, seguro que sería mucho menos grave y más llevadera.
Así que pensemos qué podemos hacer cada uno para ser algún Manuel y poder contribuir a escapar de estos malos momentos que atravesamos, ya que aunque sea de poca ayuda lo que podamos aportar, cada pequeño granito de arena puede hacer una montaña.
Salir de este pozo no es cosa de uno sino cosa de todos.
