Hoy leyendo el períodico, cosa que hago todos los días, me ha resultado muy grato leer una noticia como esta que os voy a relatar.

Por eso yo abogo por la actitud de esta persona tan luchadora y por la de este señor barcelonés, hay que quitarse el sombrero ante ellos, porque aún existen personas que ante la situación en la que vivimos piensan que si ellos no tienen problemas económicos hay quien sí los tiene.
El remitente era el administrador de fincas del piso en el que reside, situado en la calle Varsovia de Barcelona, y el inicio del texto no podía ser más desalentador. "Debido a la situación económica de crisis en que se encuentra el país...". Mal empezamos, pensó Charo. Sin embargo, todos los malos presagios se diluyeron al seguir leyendo. "El propietario de la vivienda ha tenido una atención con usted y durante los doce próximos meses, procederemos a hacerle una bonificación en su recibo de alquiler de 50 euros mensuales".
Anonadada pensó que no era publicidad, no era una broma ni un juego, no tenía que escribir cientos de mensajes de móvil para recibir un premio que vale menos que lo que cuesta enviar los sms, y no, tampoco estaba bajo los focos de un programa de cámara oculta. Simplemente, alguien había pensado que podía hacerle la vida un poco más fácil y lo más sorprendente es que era a cambio de nada.
El protagonista de esta peculiar historia se llama Manuel y ruega seguir siendo una persona anónima. Tiene 75 años y se extrañó cuando un periodista lo localizó y le preguntó sobre la decisión que había tomado y su respuesta fué que él "no cree haber acometido gesta alguna y porque la reducción ni siquiera le parece "una cantidad impresionante"". "Si hubiera rebajado 100 ó 200 euros", añade al otro lado del teléfono este jubilado que vive de la renta que le proporcionan dos pisos y una tienda que tiene alquilada en un distrito barcelonés.
Con fecha de 1 de enero, los administradores remitieron una carta a las inquilinas en la que comunicaban que el casero les iba a rebajar 50 euros mensuales durante un año. ¡Cómo debe de ser esta persona que se mostró sorprendido de que una de ellas le hubiera telefoneado para darle las gracias. A Charo le pareció que era lo mínimo que podía hacer tras el gesto de su casero.
Manuel dice que "no paran de anunciar la crisis en la que estamos" y explica que, entre otros pasatiempos, ocupa el tiempo en "leer los periódicos, también alternativos poque tiene curiosidad y me gusta tener una opinión de lo que pasa". Por eso, está más que informado de la situación económica en la que se ve envuelta el país. Una crisis, que de haber unos cuantos cientos de anónimos manueles, seguro que sería mucho menos grave y más llevadera.
Así que pensemos qué podemos hacer cada uno para ser algún Manuel y poder contribuir a escapar de estos malos momentos que atravesamos, ya que aunque sea de poca ayuda lo que podamos aportar, cada pequeño granito de arena puede hacer una montaña.
Salir de este pozo no es cosa de uno sino cosa de todos.



